Friday, November 17, 2006

Talento Peruano

Médicos, abogados, ingenieros, caos vehicular… más taxistas. ¿Por qué ser lo que nuestros frustrados padres no pudieron a nuestra edad? Nunca estuve de acuerdo con aquellos padres que no dejan a sus hijos la libertad de elegir por sí mismos su futuro. La creatividad y el talento de un hijo mal orientado puede arruinarle de cierta forma la vida a las futuras generaciones.

¿Qué vas a ser de grande? “Cantante”- responde un niño inocentemente a su padre mientras que este saca cuentas de cuanto “invertirá” en su hijo en los siete años de medicina, pues el post grado y doctorado fuera se lo tendrá que pagar el pequeño con sus prácticas. Lo que no sabe es que su hijo posiblemente estudie esa carrera solo por la presión, mas nunca será un doctor satisfecho por vocación.

Otro caso muy común, es el de los “chicos raros” –los incomprendidos– en la universidad. Sí, ellos, los que siempre tienen las ideas más descabelladas, los que hablan poco pero lo suficiente, los que aman la fotografía y los que hacen miles de dibujos en sus cuadernos y por alguna extraña razón salen con notas brillantes.

Si un chico de diecisiete años les dice a sus padres que lo que quiere estudiar es artes plásticas –peor aún si quiere estudiar en la Católica– la primera reacción de su progenitor no será un abrazo por la acertada decisión de ese hijo artista de la familia, sino una mirada al chico bizarro y la pregunta que ningún hijo quisiera escuchar de un padre: ¿Estas metido en drogas? Lo más probable es que el padre no se proyecte a pagar los siete años de medicina sino los siguientes dos años del centro de rehabilitación.

Vivimos en una sociedad donde piensan que si sus hijos no son médicos o abogados no tendrán un buen futuro. Tienen que esperar que salga un Juan Diego Flores o una Sofía Mulanovich, talentos a nivel internacional para valorar a la hija que tienen en casa que quizá no este jugando a la doctorcita con sus muñecas sino asistiendo a sus clases de ballet o a su pequeño que no está resolviendo un problema de física sino sacando la Quinta sinfonía de Beethoven en su pequeño órgano que pidió por su cumpleaños.

Lo que cada padre desea para sus hijos es su felicidad. Nunca reprima a un niño que rayó la pared de su cuarto, eso es arte, algunos lo llaman Graffiti. Por ningún motivo calle a un niño haciendo sonar un cucharón sobre una olla; será el mejor baterista de la banda que nos traerá el próximo premio de MTV. Y por supuesto, nunca resondre a su hijo que trajo un hueco en el pantalón de colegio por jugar fútbol, en unos años podrá pagárselo y comprarse muchos más cuando se peleen por él diferentes equipos de fútbol extranjeros.
Artículo de Opinión - Redacción Periodística